FSC-CCOO Periodistas | 20 de julio de 2024

“¿Pedro, qué Pedro?”

  • La ausencia de límites a la fabricación y divulgación de bulos y desinformación es una preocupación de alcance mundial a la que solo parece enfrentarse la actitud reflexiva individual

30/04/2024. Ana Reviejo Gómez. Equipo de la Agrupación de Periodistas-FSC
"Nada parece ser suficiente para poner límites al campo de la mentira masiva". / A. R.

"Nada parece ser suficiente para poner límites al campo de la mentira masiva". / A. R.

Ando en un curso online donde la UNESCO y la Fundación Knight para el periodismo en las Américas ligan tres conceptos on fire hoy en día: libertad de expresión, inteligencia artificial y elecciones. Hablamos ahí, entre vídeo y lectura, sobre la necesidad de formación mediática, los sesgos más relevantes, los prejuicios (detenidos siempre con especial inquina en las mujeres), las soluciones posibles para preservar la veracidad, la (des)confianza en los medios de comunicación. “¡Más sanciones!”, opinan algunos. “¡Más moderadores en las plataformas y redes sociales!”, indican otros.

O bien ¿qué tal un protocolo universal, un compromiso ético que ate en corto las noticias, que no permita excesos editoriales, que castigue a quien mienta?. Y piensas: qué pereza, ¿otro protocolo, otra declaración más? 

Bernardo García Camino, doctor en Derecho en la Universidad Autónoma de Querétaro (México), participó en Murcia en el VIII Congreso Internacional de Bioderecho. Decía que a menudo le cuestionan si, siendo la corrupción un asunto estructural en su país, la influencia corruptora llega también a la ciencia. “¿Y cómo no?”, asegura. ¿También en las ciencias sociales?. “Desde luego”, afirma, “y la existencia de plagios en tesis de máster o doctorales, por ejemplo, se usa para desprestigiar a las personas” en ámbitos públicos, políticos y judiciales. ¿Y cómo se combate esa práctica corrupta en México?. El doctor García Camino se contesta igualito que si fuera español, acumulando evidencias: “vamos regulando en base a los escándalos”. 

No solo nos escandalizamos en España sobre los límites que parecen no existir para las deformaciones de la realidad, esos bulos en los que elementos y personas reales se mezclan como en una receta de vídeo rápido para un tik tok, y acabamos pensando en una trama bárbara de sobornos gracias a una batidora que se lleva al vaso a un exministro, un exasesor, alguien que conoce a alguien y el deseo de acercarse a un tal “Pedro”… Así que aconsejamos cursos, formación, buena voluntad, organismos internacionales, nacionales, sindicatos, ciudadanía indignada, pero nada parece ser suficiente para poner límites al campo de la mentira masiva, si existe la credulidad suficiente como para acogerla. 

Porque los malintencionados, con sus dineros y su avaricia del poder a toda costa, insisten en crear líderes que regalan malestar y espejos deformes en la oferta del día. 

Así que no queda más que reivindicar la alegría, la Constitución Española, la Declaración de los Derechos Humanos y la fortaleza del raciocinio, la veracidad y la confianza en que mujeres y hombres buenos acaben con el silencio que una y otra vez nos hace cómplices ante el acoso.