FSC-CCOO Periodistas | 17 agosto 2026.

Periodismo y Derechos Humanos en Ceuta

    La entrada de decenas de miles de personas a Ceuta por la frontera marroquí el pasado 30 de julio nos lleva a algunas reflexiones desde el periodismo porque la emergencia humanitaria que estamos viviendo es de unas dimensiones difíciles de imaginar. 

    04/08/2026.
    Paloma Coleto, periodista ceut铆 trabajando para medios nacionales (foto cedida).

    Paloma Coleto, periodista ceut铆 trabajando para medios nacionales (foto cedida).

    Un centenar de cadáveres recuperados del mar, y se siguen buscando más; bebés llegando solos en flotadores a la costa española; menores no acompañados suplicando que no los devuelvan a su país; niñas solas deambulando entre miles de hombres llegados de toda África, sin comida, ni bebida, ni techo para nadie. 

    Este panorama es una apelación directa a nuestra profesión, una llamada de socorro a la que el periodismo debe acudir con todas sus herramientas, pero sobre todo con una defensa a ultranza de los Derechos Humanos. Eso exige, por encima de todo, proteger a las personas que más sufren, las menores de edad.

    En primer lugar, hemos de situar el fenómeno migratorio en un lugar destacado de nuestra agenda, puesto que se está utilizando en todo el mundo para dar cabida al fascismo en las democracias.  

    El periodismo debe ser el muro de contención de las fuerzas reaccionarias que han llegado para arrasar nuestros derechos, entre ellos el derecho a la información.

    A raíz de la crisis del 30 de julio de 2026 de Ceuta hemos vuelto a ver bulos cuidadosamente propagados a través de las redes sociales para desestabilizar y esparcir odio al inmigrante, al marroquí en particular.

    Por suerte, cada vez tenemos más medios de comunicación con departamentos de verificación. Son imprescindibles para saber el origen de la basura digital que nos llega por el teléfono móvil.

    En nuestro debe sigue estando el blanqueamiento de personajes como el diputado de Vox, José María Figaredo, que hizo un llamamiento público a “cazar” marroquíes en Ceuta. Como periodistas, debemos denunciarlo.

    La impunidad de este grupo político y similares está sobradamente demostrada, todavía esperamos a que la Fiscalía de Murcia haga algún movimiento después de la denuncia de CCOO a Antelo (entonces en Vox) por alentar la cacería de magrebíes en Torre Pacheco hace un año.

    Desde el 30 de julio de 2026 hemos tenido que leer y escuchar demasiadas veces la palabra “ilegales”. Por enésima vez: no hay personas ilegales. Quienes entraron a Ceuta desde Marruecos tienen derecho a emigrar, no son ilegales, no han cometido delito alguno, sí una falta administrativa, que, por supuesto, no genera antecedentes penales.

    Desde el periodismo debemos dar información de calidad, y más en un caso tan dramático como el de Ceuta. Está muy bien informar in situ, pero sin necesidad de sobreactuar ni montar el “show”.

    No es de recibo que Ana Rosa Quintana termine una crónica en directo para Informativos Telecinco, desde Ceuta, diciendo: “Esta vez han sido 70.000 y mañana podrían ser 200.000”. Eso no es periodismo, es alarmismo, difundido por una de las caras más famosas y, se supone que con más audiencia de nuestra televisión. Ana Rosa Quintana fue a Ceuta a entrevistar a Feijóo y Abascal, a generar caos. Propaganda carroñera.

    Por lo demás, urge que los medios de comunicación nacionales se tomen en serio Ceuta y Melilla, dotando a sus delegaciones allí del personal necesario para cubrir la actualidad de las dos ciudades autónomas.

    Hemos visto improvisación en los primeros momentos por parte de algunos medios nacionales que salvaron los muebles gracias al trabajo de periodistas “freelance” ceutíes. RTVE, con el personal de su centro territorial, y El Faro de Ceuta, como decano de los medios ceutíes, fueron referentes desde el inicio de la crisis. El Mundo olió lo que estaba a punto de pasar con su portada del mismo día 30 de julio en la que leíamos “Crisis migratoria en Ceuta: cada día llegan cientos, hay 3.000 esperando cruzar a nado”, noticia acompañada de la foto de un guardia civil ayudando a salir del agua a un inmigrante.

    Las migraciones están y seguirán en portada, antes y después del 30 de julio. Desde el periodismo debemos tener en cuenta siempre que estamos hablando de personas, que tenemos que escuchar a esas personas, y aprender cada día de ellas.  

    Algunas son menores de edad no acompañadas, todavía más vulnerables, lo que nos obliga a esforzarnos más por contar su realidad  respetando al máximo su intimidad, y denunciando los ataques de que son objeto por parte de partidos políticos con presencia en el arco parlamentario.

    Nuestro trabajo sobre las migraciones debe mantener un enfoque basado en los Derechos Humanos. En Ceuta, en Torre Pacheco, y donde sea necesario, hagamos periodismo antifascista y antirracista, cercano a las personas más débiles, útil a la sociedad.

    Paulino Ros. Murcia, 3 de agosto de 2026